sábado, 15 de agosto de 2015

Duermo

A ROA
Dijo (el Padre Primero de los mbya guaraníes) que quienes supieran escuchar al cedro, cofre de las palabras, conocerían el futuro asiento de los fogones. Quienes no supieran escucharlo, volverían a ser no más la tierra despreciada.
Memoria del fuego I: los nacimientos, de EDUARDO GALEANO.


DUERMO ―entre comillas―
        giro por un impulso secreto
        cargo con la ciudad
        la corvada espalda
        los latidos violentos
        enflorecen mis párpados
        de un lado a otro
        la cabeza desbordada
        y la música entrando
        en mi casa
                        en mi pieza
        en mis poros
                        y caigo
        arrollando en cada salto
        las palabras los versos
        las estrofas el poema
        junto al fuego sagrado
        bajo el sagrado cedro
        el poema sagrado poema
        me mira el colibrí azul
        y yo lo veo quemarse
        en la fogata encendida
        y les hablo con la voz
        del que se quema y vive
        y les hablo y me escuchan
        todos sentados me atienden
        sentados en círculo oidores
        viendo a través de los sonidos
        los ojos en luz
        los ojos fijos
        con las llamas de la hoguera
        con las llamas desde dentro
        con las llamas de la hoguera
        sin palabras sin versos
        sin estrofas sin poema
        me despierto definitivamente
        con el regusto a cedro
        para enfrentar a la ciudad
        que flota entre las llamas
que flota en la fogata